Los Jardines Colgantes

Historia y leyenda de los Jardines.
¿Qué no se hace por amor? ¿por pasión? o por…. ¿obsesión?

Hacia el año 600 A. C., Nabucodonosor II, rey de los caldeos, quiso hacer a su esposa Amytis, hija del rey de los medos, un regalo que demostrara su amor por ella y le recordara las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de la mítica ciudad de Babilonia.
Realmente estos jardines no eran colgantes. Su nombre se debe a una mala traducción y realmente su significado quiere decir más bien “saliente”, o en todo caso balcón.
Jardines en terrazas que subían de forma escalonada y, soportados por grandes y gruesos muros de carga con grandes arcos.
Según una leyenda, en cambio, los jardines habrían sido construidos en el siglo XI a. C. Pero entonces reinaba en Babilonia Shammuramat, llamada Semíramis por los griegos, como regente de su hijo Adadnirari III. Fue una reina valiente, que conquistó la India y Egipto. Pero no resistió que su hijo conspirara para derrotarla, y terminó suicidándose. Esta Maravilla pertenece a la antigüa Mesopotamia.

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Los majestuosos jardines colgantes fueron construidos para animar a la esposa del rey nabucodonosor, que echaba de menos su origen montañés.
Restos:
Las excavaciones arqueológicas más recientes en la antigua ciudad de Babilonia, en el actual territorio de Irak destaparon el asentamiento del palacio. Otros hallazgos incluyen la construcción abovedada con paredes gruesas y una irrigación cerca del palacio meridional.
Un grupo de arqueólogos examinó el área meridional del palacio y rehicieron la construcción abovedada como los Jardines Colgantes. Sin embargo, el historiador griego Estrabón había indicado que los jardines estaban situados en el río Éufrates, mientras que la construcción abovedada esta alejada varios cientos de metros. Reconstruyeron el lugar del palacio y localizaron los Jardines en el área que se extendía del río al palacio.
En la orilla del río, las paredes recientemente descubiertas de 25 metros de espesor pudieron estar escalonadas en forma de terrazas, tal como las describen las referencias griegas. Sin embargo, hay pocas pruebas para cualquiera de estas teorías, pues no se menciona nada en los numerosos documentos babilónicos de la época. A comienzos del siglo XX el alemán Robert Kelldeway excavó en Babilonia. Encontró palacios, calles y ruinas de murallas. Al noroeste de la ciudad, encontró un sótano con 14 grandes habitaciones, con techos de piedra abovedados. Uno de los sótanos contenía un pozo con 3 varas hundidas en el suelo, pensando que eran del sistema de bombeo de los jardines.
También encontró cerca del río Éufrates unos gigantescos cimientos, presumiblemente de los jardines. Más tarde se creyó que era la bóveda que servía de cimientos de los jardines. Pero no se sabe cuál de los 2 cimientos que encontró fueran de los jardines.
Características
Los jardines estaban situados junto al palacio del Rey, precisamente al lado del río, para que los viajeros los pudieran contemplar ya que el acceso estaba prohibido al pueblo. Desde la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el cual corrían varios arroyos.Los jardines se realizan junto a la orilla para que así, los viajeros que tienen prohibida la entrada a la ciudad puedan contemplar la magnifica construcción, al poder visualizarse las copas de los árboles desde cualquier punto de la ciudad, incluso desde fuera de las dobles murallas de la ciudad.
Construcción
Construidos en una base de piedra de unos 120 metros cuadrados. Varías terrazas escalonadas que se elevaban hasta 50 codos (24 metros aproximadamente).Así se explica el nombre de colgantes.
Aún no se sabe si existieron o no ya que no aparecen en escritos babilonios ni tampoco el historiador Heródoto los mencionó.
Materiales:
Los jardines de terrazas escalonadas, se realizan con grandes piedras, pues los ladrillos utilizados en las construcciones normales no resisten bien la humedad. Para elevar el agua y poder regar los jardines, mediante un complicado sistema de irrigación, se construye una máquina semejante a una noria que transportará el agua desde un pozo. De esta forma Nabucodonosor consigue crear un aparente monte cubierto de exuberante vegetación.

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Destrucción de la maravilla
Los jardines fueron destruidos por un incendio provocado por el rey Evemero cuando conquisto Babilonia en el año 125 a.C.
Cómo sabemos de su existencia.
Las historias de los Jardínes Colgantes de Babilonia nos llegan de los historiadores griegos tales como Berossus y Diodorus Siculus.
Las tablas cuneiformes a partir de la época de Nabucodonosor, durante la época Neo-Babilónica, no hacen referencia a los jardínes, aunque si existen descripciones de sus palacios, de la ciudad de Babilonia y de las murallas de 13 millas de largo.
Historiadores modernos argumentan que cuando los soldados de Alejandro el Grande llegaron hasta la tierra de la Luna Fértil, Mesopotamia, y vieron la ciudad de Babilonia con sus jardínes, flores olorosas y exuberantes y sus murallas, quedaron impresionados. Al regresar a sus ciudades de origen estos soldados comenzaron a hablar de los asombrosos jardínes, y el esplendoroso palacio de Nabucodonosor y acerca de la Torre de Babel en Mesopotamía, y todavía se preguntan algunos si no sería la imaginación de los poetas y los historiadores antiguos que mezclaron todos estos elementos juntos para producir una de las siete maravillas del mundo. Hoy día los arqueólogos todavía están trabajando para recolectar la evidencia necesaria antes de alcanzar las conclusiones finales acerca de la localización de los jardínes, de su sistema de irrigación, y como éstos lucían originalmente.
El geógrafo griego Estrabón, quién describió los jardines en el siglo I a. C., escribió:

“Éste consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto.”

¿De donde salió el conocimiento para crear un lugar tan extraordinario?

 Babilonia, realmente fue la heredera de milenios de desarrollo que empezaron con los Sumerios, un pueblo que floreció en una región situada entre los ríos Tigris y el Eufrates, en lo que ahora es Irak. Los Sumerios fueron los primeros en crear una escritura basada en símbolos, como la nuestra, hace más de 5 000 años. Esa escritura, llamada cuneiforme, se plasmaba en tablas de arcilla que después eran endurecidas mediante cocción o simplemente dejándolas al sol. Muchas de esas tablillas han llegado hasta nuestros días y gracias a ellas sabemos que aquella región fue cuna de matemáticos, astrónomos, arquitectos, legisladores, etc.
Las matemáticas alcanzaron un desarrollo impresionante para la época, además de las cuatro reglas principales, los babilonios aprendieron a utilizar potencias y raíces cuadradas. En una tableta de arcilla escrita entre el año 1900 y 1600 AC apareció escrito un famoso teorema: El teorema de Pitágoras. Lo escribieron más de mil años antes de que naciera el gran matemático y filósofo griego.

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En arquitectura su legado llega hasta nuestros días. Las casas se construían con gruesas paredes de adobe o ladrillos que son, entre otras cosas, un sistema estupendo para combatir las temperaturas extremas.
Los muros anchos son a un tiempo aislantes y acumuladores de calor porque durante las horas más calientes del día el flujo de calor desde el exterior hasta el interior se retarda y el interior permanece más fresco, en cambio, en las horas frías de la noche, el interior de la vivienda se calienta con el calor acumulado durante el día.En ciertas regiones de Irán e Irak, los herederos de la cultura babilónica emplean medios aún más sofisticados. Existen torres eólicas que son elevadas chimeneas situadas a cierta distancia del edificio y conectadas con él por el sótano mediante un túnel. Encima del túnel se ponen plantas que al ser regadas mantienen húmedas las paredes. Al soplar el viento se producen corrientes de aire que ventilan y refrescan toda la vivienda.

Pero lo más curioso es que ahora, cuando las ciudades modernas han crecido al abrigo de una energía que hasta hace muy poco era barata, nos estamos dando cuenta del valor que tienen las lecciones que nos dieron nuestros antepasados. Ulises nos lo cuenta hoy en su historia.

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